Puertas que eran muros

Tengo la sensación cada vez más intensa de que si algo ha traído esta crisis —además del final de toda una forma de enfrentar la vida—, es la ilusión de que de verdad podría existir otra manera no ya de hacer las cosas, sino de concebirlas. Diría, de hecho, que somos legión los que atrapados hasta hace poco en nuestras respectivas zonas de confort hemos ido poco a poco despertando del sopor de la rutina en busca de nuevos horizontes. Uno mira alrededor y son muchos los gestos, hechos, acciones. Las iniciativas, personales o colectivas, que comparten un elemento común: proponer alternativas radicales. De base.

Hasta la fecha, se me ocurre que la actitud de quienes en general no nos conformamos era tratar de aportar un grano sabiendo que, poco más o menos, se perdería en el granero. Hoy en día, sin embargo, la sensación que me confunde es la de la ilusión. La ilusión de que reformular puede abrir puertas que hasta ahora eran muros. Resulta estremecedor ver que todo se cae, que nada aguanta, pero sí recordamos bien el mundo en el que tan cómodos nos sentíamos, no debemos olvidar sus claroscuros. El bienestar de unos siempre a costa del de los otros. O a costa del planeta. Pero la pregunta ya es ¿cómo será lo que venga?  ¿Seguirá extendiéndose como la pólvora este despertar de los dormidos o serán los que ocupaban las primeras posiciones quienes vuelvan a organizar el nuevo patio del colegio sin resistencia?

Al hilo de esto, me ha gustado hoy un artículo de Diseño Social (ejemplo perfecto de una de esas iniciativas a las que hacía mención) que profundiza en el aprendizaje, en nuestras reacciones ante los estímulos y en la facilidad con la que es posible frustrarnos y derrotarnos. ¿Somos verdaderamente conscientes de esto? ¿De nuestra permeabilidad? ¿De lo maleables y tiernos que somos para la gente con malas ideas?

Sin más, yo me quedo pensando en todo ello. No tengo el resultado del sudoku aún, pero sospecho que por aquí anda una de las claves… Está bien ver el sol, pero para eso antes hay que saber disfrutar largo y tendido de la lluvia ¿No os parece?

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Un pensamiento en “Puertas que eran muros

  1. […] Puertas que eran muros: alternativas radicales […]

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